martes, 20 de febrero de 2018

VERGÜENZA Y FLORES DE BACH

Uno de los aspectos que me resultan de mayor interés en la terapia floral consiste en dilucidar, en un caso tratado, la prioridad de las distintas emociones.
A menudo, la persona aparece con un mare-magnum que le dificulta la clara expresión de lo que le ocurre; otras, en cambio, relata las circunstancias en las que se encuentra esperando ser comprendida por su interlocutor, pero las emociones no se inventan ni se atribuyen; han de ser de propia creación y expresión de la persona que las experimenta.


En este caso, he elegido la vergüenza como emoción central para ir desgranando posibles consecuencias de ella misma.
Imaginemos una persona que siente vergüenza muy frecuentemente, siendo ésta una emoción muy presente en su vida, la cual condiciona la mayoría de acciones que realiza y decisiones que toma. Podemos preguntarnos por qué siente vergüenza, y algunas posibilidades pueden ser:

  • No fue una persona deseada por sus padres. 
  • Le comparaban con otras personas y, a menudo, quedaba en desventaja.
  • Se sintió rechazad@.
  • No se sintió querid@.
  • Alguna mala actuación por su parte fue reprendida en público con la burla del mismo.
  • Y, así, todas las que se nos ocurran.
Pero lo que está claro es que una persona que se siente avergonzada, no se creerá merecedora de cosas buenas y, si las disfruta, posteriormente se sentirá culpable.

El sentimiento de vergüenza mantenido conlleva otras actitudes, emociones y consecuencias, como son:
  • El autosabotaje: al no creerse merecedora de cosas buenas, la persona avergonzada "boicoteará" todo aquello que sea positivo y beneficioso para su vida, lo cual puede tener, como una de sus consecuencias, el lamento, la queja, y el sentimiento de que la vida es injusta con ella.
  • Miedo al abandono: al haber vivido el rechazo, su temor a quedarse sol@ es muy intenso. No quiero decir que sea la única razón, pero haberse sentido rechazad@ por alguno de los progenitores, puede haber influido en este sentimiento. 
  • Sumisión: puede llegar a producirse para ser aceptad@ por las demás personas. El riesgo de adoptar esta actitud reside en una pérdida de conexión con la voluntad personal, con los propios deseos y un acúmulo de rabia.
  • Ira: el dolor emocional del rechazo produce, cuanto menos, esta emoción debida al dolor emocional que supone.
  • Soledad: tanto si la persona es rechazada como si interioriza este sentimiento, el resultado puede ser la soledad o elegir esta circunstancia para evitar una nueva exclusión.
  • Introversión: de una manera lógica, este es un mecanismo de defensa cuando una persona siente vergüenza, ya que el rechazo y la crítica hacen que evite la exposición en público.
  • Culpa: sentirse rechazad@ puede producir en la persona un profundo sentimiento de culpa que, en última instancia, refleja el sentirse indign@ por ocupar un lugar en el mundo. Por tanto, se trata de una emoción que puede tornarse en autodestructiva.
  • Adicciones: otro mecanismo de defensa para hacernos olvidar en sufrimiento consiste en "entregarse" al consumo de sustancias tóxicas, comida en cantidades ingentes o insuficientes (bulimia o anorexia), etc. que suponen una forma de castigo hacia un@ mism@.
  • Fracaso: ante el temor a ser ridiculizada en público, la persona avergonzada no realizará intentos, lo cual le llevará a la frustración y a la creación de una zona de confort de la que le resultará complicado salir.
Aunque la cosa no queda aquí, ya que, la persona avergonzada pronto aprenderá a distinguir los ambientes en los que puede expresar la rabia y en los que no. A menudo, este entorno suele ser el íntimo, formado por su propia familia, su pareja o, incluso sus hij@s.

FLORES DE BACH PARA EL SENTIMIENTO DE VERGÜENZA
  • Manzano: para el sentimiento de suciedad, ya sea ésta interna o externa.
  • Centaury: para el excesivo deseo de agradar a l@s demás.
  • Larch: cuando el miedo al fracaso hace que ni siquiera se intente.
  • Agrimonia: cuando, bajo la "careta" alegre, se encuentra la tristeza y la ira.
  • Willow: cuando la persona se siente víctima de las circunstancias, y piensa que tiene mala suerte.
  • Violeta de agua: cuando la persona se aísla voluntariamente.
  • Achicoria: para el sentimiento de abandono y el deseo de atención.
  • Mímulo: para el miedo.

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