martes, 10 de diciembre de 2013

INFECCIÓN DE ORINA O CISTITIS

La infección de orina o cistitis es más frecuente en la mujer que en el hombre debido a la longitud de la uretra. Una de las causas, en la mujer, es el acto sexual, o haber cogido frío en la zona, mientras que en el hombre es más frecuente que se produzca tras haber sido sometido a algún tipo de instrumentalización.
En ambos casos aparece escozor al orinar, urgencia urinaria (tenesmo) y polaquiuria (necesidad de orinar muchas veces aunque en poca cantidad); también puede aparecer sangre en la orina.
Por lo general, la persona que la padece suele tener recidivas.

La medicina natural nos aporta varios métodos para solucionar el problema:

Fitoterapia: plantas como la Gayuba, el Tomillo, tomadas en infusión, en extracto o, incluso, el Tomillo en aceite esencial para realizar baños de asiento, es muy eficaz.

Oligoelementos: el Cobre, por su poder antiinfeccioso y antibacteriano. Tomar 1 ampolla cada 8 horas.
Si la persona es propensa a sufrirlas, sería recomendable tomar Manganeso-Cobre para evitar recidivas.

Suplementos: el Extracto de Pomelo, por su alto contenido en vitamina C, el Arándano Rojo Americano, por ser bactericida específico de las vías urinarias, y los probióticos, para repoblar la flora bacteriana, y reforzar las defensas.

martes, 4 de junio de 2013

FIEBRE DEL HENO Y ASMA

En respuesta a determinados alérgenos (sustancias que generan respuestas alérgicas), se producen procesos de inflamación (sobre todo de mucosas) como consecuencia de que los mastocitos (células del tejido conjuntivo) se encuentran con un alérgeno y liberan alguno de los mediadores químicos que poseen (histamina, heparina, leucotrienos y prostaglandinas).
La histamina incrementa la permeabilidad de los vasos de las membranas nasales, generando edema en el revestimiento nasal y ocasionando una sensación de "congestión nasal" porque la tumefacción (inflamación) dificulta la respiración.
Otro producto de los mastocitos es responsable de las dificultades para respirar en las crisis asmáticas. En el asma, se producen leucotrienos, que condicionan la contracción de los músculos de las paredes de la vía respiratoria y las contraen.  

Fuente: Thibodeau-Patton. Anatomía y fisiología.

 

La congestión de la fiebre del heno y el asma se puede aliviar con antihistamínicos naturales como:

-Oligoelementos: Manganeso, Azufre, Fósforo. Ver más información en la entrada Oligoterapia.

-Homeopatía: Allium Cepa, Allium Sativum, Aconitum Napellus.

-Auriculoterapia: tratamiento de afecciones orgánicas a través de las zonas reflejas de la oreja, con agujas, semillas y chinchetas.

-Reflexología: actuando sobre las zonas reflejas de los órganos afectados. La reflexología ayuda a  descongestionar y a fortalecer el sistema inmunológico.

-Fitoterapia: Sol de Oro (Helicrysum Italicum), Grosellero Negro (Ribes Nigrum), Pino Marítimo (Pino Pinaster), Llantén, Gordolobo (Verbascum Thapsus).


miércoles, 1 de mayo de 2013

LAS PERSONALIDADES HIPOCRÁTICAS

Hipócrates fue un médico griego que nació en Cos el año 460 a.C. y falleció el 377 a.C.
Es considerado el padre de la Medicina por sus vastísimos conocimientos científicos y su habilidad en el ejercicio de su profesión. Su obra está recogida en el Corpus Hipocraticum, y contiene 87 estudios médicos griegos antiguos. Se trata de un conjunto de manuales monográficos y relatos clínicos de diferentes autores, escuelas y orientaciones. En él queda manifestada una "medicina hipocrática", caracterizada por:

-La dieta: condicionante de la salud y, por tanto, de la enfermedad.

-La importancia del pronóstico: para el médico, más importante que diagnosticar la enfermedad, era revelar su capacidad para curarla (por ejemplo, los chinos sólo cobraban si eran capaces de curar al enfermo). Por ese motivo, la obra contiene múltiples descripciones de síntomas y signos clínicos descritos minuciosamente.

-Perspectiva ecológica de la salud y la enfermedad, por lo que consideraba la influencia del clima y de los hábitos de vida.


-Planteamiento conservador: nunca drástico ni agresivo con el enfermo en la práctica quirúrgica.

-Visión natural de la enfermedad, excluyendo cualquier intervención sobrenatural.

-Doctrina de los cuatro humores: fue la base de un sistema fisiológico que apoyase a la patología y a la terapéutica.

 Hipócrates valoraba la observación clínica, la inspección ocular (iridología), las técnicas de palpación, la valoración del pulso, la inspección de la orina, etc., métodos utilizados actualmente por las diferentes terapias alternativas.

Uno de los aspectos que más condicionaban la actuación del médico y que más trascendencia histórica tuvieron fue la creencia de una VIS CURATRIX NATURAE, o tendencia natural a la curación presente en todos los seres vivos. Por tanto, la labor del médico no debía consistir tanto en luchar contra la enfermedad, como en conseguir que fuese el propio organismo el que se repusiese a la misma.

Nunca se utilizaban tratamientos drásticos. Comenzaba por un tratamiento dietético y, sólo si éste fracasaba, recurría a ciertos medicamentos y, en último caso, a la cirugía.

El Corpus Hipocraticum se inicia con el JURAMENTO HIPOCRÁTICO que, durante mucho tiempo, constituyó la regla ética de la profesión médica.


Hipócrates clasificó las tipologías (características físicas y psíquicas de la persona) en cuatro retratos que orientaban de cara a la previsión de la evolución de un trastorno o/y una enfermedad. Son los siguientes:



1. El sanguíneo: su tez suele estar coloreada, su piel su suave y pronto se vuelve caliente y húmeda por el sudor. Con la edad, tiene tendencia a la calvicie y a hacerse más robusto. Su rostro expresa bienestar y salud. Sus ojos son, con frecuencia, salientes, y su mirada, directa. Está dotado de un sólido apetito, por lo que tenderá a cometer excesos en la comida y a interesarse mucho por las mujeres y el sexo. Tiene un modo poderoso de andar, pero algo pesado. Sus gestos están impregnados de cierta brusquedad. Su sueño es largo y profundo. Su memoria es buena, su inteligencia viva y superficial.
Por naturaleza, es optimista, conciliador, generoso, expansivo y, a la vez, irritable, impulsivo y apasionado tanto que, a veces, llega a tener violentos accesos de cólera; sin embargo, desconoce el rencor. 
Es muy sumiso a sus instintos, goloso, voluptuoso, ardiente, cambiante en sus afecciones y vanidoso (busca su tranquilidad personal). 
Amable y liberal, es amante del ingenio, la broma y el buen sentido; es escéptico y jovial.

2.  El linfático: también se denomina flemático. Tiene la tez clanca, sin brillo, y la piel fina, lisa, sin vello, fría y húmeda al tacto. Su abundante tejido grasa esconde sus músculos y da a su cuerpo formas pesadas y, a su rostro, una expresión beatífica y ufana. Tiende a la obesidad. Tiene finos cabellos que crecen lentamente y caen pronto. Es raro que tenga vello en el tronco y en los miembros. Su boca presenta un labio superior inflamado y el inferior blando y ligeramente caído. El lóbulo de la oreja es robusto, las aletas de la nariz gruesas, los ojos claros, salientes, con largas cejas y mirada dulce y vaga. Su pulso débil y lento, revela una circulación perezosa.
Es indolente, y su actividad lenta. Su carácter, soñador, dulce y dócil, le proporciona una vida sin pasiones. Es afectuoso y se encariña fácilmente, conservando largo tiempo amistades fundadas, más bien, en la costumbre. Poco imaginativo, está dotado de una excelente memoria y de una inteligencia lenta y penetrante.

3. El bilioso: llamado también colérico. El color de su piel tiende hacia el amarillo, y es de contacto caliente y seco. Su escaso tejido acentúa los salientes musculares y hace visible la red venosa. Los rasgos de su rostro son duros y marcados: frente ancha, labios delgados, nariz puntiaguda, ojos oscuros y hundidos con mirada penetrante y expresiva. Sus cabellos suelen ser oscuros y abundantes. El sistema piloso está desarrollado.
El bilioso es delgado, por no decir enclenque. Su pulso es rápido; su corazón, más bien pequeño y sus vasos estrechos, aceleran la circulación sanguínea.
Su carácter es ambicioso y autoritario, y muestra una voluntad inflexible y brava energía. Tiene necesidad de acción. Violento e, incluso, insubordinado, despliega una impetuosa actividad. Es tiránico, violento y celoso.
Es impulsivo, y monta en cólera fácilmente. Su temperamento, muy acusado, hace que sea difícilmente aceptado por los que le rodean: puede ser despótico, dogmático y prejuicioso.
Su memoria es media aunque está dotado de una brillante inteligencia.

4. El nervioso: también denominado atrabiliar o melancólico. Presenta tez mate, piel tersa, de contacto frío y seco. Su rostro posee rasgos contraídos, con expresión triste, labios delgados, nariz puntiaguda y ojos hundidos. Su mirada fija, inquieta, generamente es baja. Tiene poco apetito y digiere mal. Su pulso es lento y su transpiración débil. Todas sus funciones, por lo general, son lentas o irregulares. Tiene músculos bien perfilados pero bastante poco desarrollados. Sus gestos son mezquinos y torpes. Su modo de andar es estudiado, sin soluta; su voz es baja, y su conversación desigual.
Su carácter es extremadamente emotivo e impresionable, reaccionando siempre vivamente. Tiene tendencia a ser pesimista, raro, concetrado e, incluso, avaro. Puede llegar a ser egoísta, suspicaz, rencoroso y, frecuentemente, se encuentra solo.
Intelectualmente, es un sutil teórico. Muestra una rara constancia en sus cometidos, un gusto por la perseverancia que, en el límite, puede llegar a la rutina.

Las tipologías hipocráticas sirven para clasificar a las personas de cara a un posible tratamiento. Si bien es cierto que podemos mostrar más una tipología que las demás, todas las personas tenemos rasgos de las cuatro.

 

viernes, 1 de marzo de 2013

ARTÍCULOS


-Marzo 2013: artículo sobre Oligoelementos en embarazo, lactancia y pediatría, publicado en la revista Natural en las páginas 94-95. Espero que lo disfrutéis.

http://es.calameo.com/read/00157283590be793f3cd9

CONFERENCIAS

Periódicamente, imparto conferencias y talleres sobre determinados aspectos relacionados con la medicina natural. A continuación, indico las celebradas hasta este momento, o programadas para próximas fechas:

-30 de noviembre de 2012: Oligoelementos en embarazo, lactancia y pediatría
       Centro Oh! La Luna (Alcorcón)

-1 de febrero de 2013: Oligoelementos en embarazo, lactancia y pediatría
       Centro José Saramago (Leganés)

-1 de marzo de 2013: Oligoelementos en climaterio, menopausia y patologías asociadas
       Centro Shiva & Luna (Leganés)

-15 de marzo de 2013: Menopausia Saludable: hábitos, alimentación y suplementos naturales
        Centro Shiva & Luna (Leganés)

-9 de febrero de 2014: Oligoelementos en embarazo, lactancia y pediatría
       Casa de la Cultura de Parla (Organiza Parlacta)



LA LECHE DE VACA

Tradicionalmente, se ha considerado la leche de vaca como uno de los alimentos más completos, por su aporte de proteínas, grasas y, fundamentalmente, de calcio. No obstante, cada vez son más numerosos los casos en los que alguna persona, independientemente de su edad, no la tolera o, lo que es lo mismo, presenta intolerancia a la lactosa.

Pues bien, este problema, que parece ser una responsabilidad exclusiva de la persona, como si su organismo tuviese un "defecto" que le impide llevar a cabo la asimilación de este azúcar (formado por una molécula de glucosa y otra de galactosa), es algo NORMAL, ya que nuestro sistema digestivo no está diseñado para realizar dicha asimilación, y menos aún para ser alimentado con la leche de una especie distinta a la nuestra.

Si contemplamos la naturaleza, veremos que ningún animal continúa tomando leche más allá de su período natural de lactancia; únicamente es el hombre quien la toma hasta que fenece.

El hecho de que sea un alimento rico en calcio, no la convierte en alimento ideal. De hecho, existen muchos otros alimentos que contienen este mineral en la misma cantidad o, incluso, superior (soja, frutos secos, pescados, etc.) pero, ha sido tal la difusión de las bondades de la leche que, si no se toma, se acaba creyendo que la desmineralización orgánica va a tener lugar inevitablemente. Y ésto no es así.


Está demostrado que, a mayor ingesta de un mineral, no tiene por qué producirse mayor acumulación (ni asimilación del mismo). Ésto también ocurre con el Hierro. En cualquier caso, no es lo mismo el valor de calcio en sangre que en hueso, pudiendo ser correcto en el primer caso y deficitario en el segundo.

Además, el calcio, para ser asimilable, tiene que presentarse en formas biodisponibles; es decir, compatibles con el propio organismo y, además, ha de ir asociado a otras vitaminas y minerales, como la vitamina D, o el magnesio, para que su absorción pueda llevarse a cabo. No ocurre así con el resto de lácteos (yogures y quesos), puesto que el proceso de elaboración por el que han pasado, facilita su asimilación, aunque hay personas que tampoco los toleran de esta forma.

Pero, volviendo a la intolerancia, he de decir que, a medida que crecemos, vamos perdiendo una enzima que es la encargada de degradar la lactosa en sus moléculas esenciales; por tanto, la intolerancia es algo natural y no patológico.

En el caso de la leche materna, considerada por algunos como oro puro, no cabe la comparación. Aunque, es cierto que l@s niñ@s se crían igual con biberón, las madres que hemos dado el pecho (y hemos optado por la lactancia prolongada) a nuestros hijos, sabemos que ésto no es del todo cierto. Ambas leches difieren bastante en nutrientes y, aunque la de vaca contiene calcio en mucha mayor cantidad, no es tan asimilable como el de la leche materna, por lo que hay niñ@s que, tomando leche animal, presentan carencia de este mineral. Por otro lado, aunque no es el tema que nos ocupa, el vínculo que se crea con la lactancia materna es inigualable cuando se opta por el biberón.


En otro orden de cosas, comentar que muchas de las enfermedades más comunes (artritis, artrosis, muchas enfermedades autoinmunes, osteoporosis, etc.) se producen por un exceso de acidificación en el organismo, y la leche es uno de los alimentos que más acidifican. Por tanto, no es difícil deducir que, cuando se recomienda leche (y, aún más, enriquecida) a la llegada de la menopausia por la pérdida de minerales que se produce en esta etapa vital, ésta situación se está agravando aún más con la supuesta solución adoptada.

Y, por último, comentar que, los lácteos, en general, producen un aumento de mucosidad, por lo que se convierten en el primer grupo de alimentos a eliminar en casos de resfriados, flemas y aumento de la mucosidad, obteniéndose resultados evidentes con esta simple medida.