viernes, 23 de febrero de 2018

EL ENOJO Y LAS FLORES DE BACH

El enojo se define como: "enfado, especialmente el que está causado por una falta de obediencia, de obligación o de respeto"

También se trata de una emoción que la persona experimenta cuando siente que ha sido ofendida, lo cual en sí mismo no revestiría ninguna gravedad porque implica una reacción normal frente a un hecho que duele.

El problema aparece cuando se entra en enojo con demasiada frecuencia sin valorar si dicha reacción es proporcionada al hecho acaecido. Cuando la persona vive experimentando demasiado desde la ira, me atrevería a decir que se ha acostumbrado a ella, utilizándola incluso como forma de coacción hacia las personas de su entorno, lo cual conlleva claramente una serie de consecuencias:
  1. Generan un ambiente de tensión y malestar a su alrededor.
  2. Desarrollan una personalidad muy marcada y bipolar condicionada por su sentimiento de ofensa.
  3. Hacen sufrir a sus seres queridos.
  4. Poco a poco, se irán alejando de otras personas, evitando la interacción social.
  5. Pueden llegar a infundir miedo a su alrededor, especialmente a sus hij@s, que se mantendrán en alerta debido a que su progenitor pueda estallar en cualquier momento.
Pero sigamos hablando de este sentimiento de enojo. Es como si, en algún momento de nuestras vidas, realmente nos hubieran ofendido y nos hubiéramos quedado en esa sensación, sin superar la emoción ni la experiencia, de tal modo que, cuando ocurre algo que nos recuerda a lo que pasó, automáticamente aparece el enfado como mecanismo de defensa que, por otro lado, es algo que funciona ya que, ante un persona enojada, l@s demás modifican la conducta y la actitud.

También este mecanismo ha podido aprenderse en la infancia ya que, no en vano, las rabietas tienen su por qué y, en ocasiones, son la forma en que l@s más pequeñ@s, consiguen lo que desean. 


Resultado de imagen de enojo

Sobra decir que se trata de personas muy sensibles que, si prolongan esta actitud, se debe a que viven con un conflicto interno sin resolver, y que el enojo es una de las primeras emociones a las que recurren, sin decidirlo, pues es algo que ya han automatizado y tanto que, a los ojos de las demás personas, parecen una bomba a punto de estallar. De este modo, las personas que les conocen, o bien saben de su "buen fondo", o "miden sus palabras" con ellas por el riesgo de que sean mal interpretadas.

A las personas enojadas, que se ofenden con facilidad, les cuesta perdonar y, por mucho tiempo que pase desde el acontecimiento al que atribuyen su reacción, no olvidarán el más mínimo detalle del mismo.

Por supuesto, estas personas no son felices e intentan, de una forma un tanto inconsciente, proteger a su niñ@ interior herid@, aunque las formas no sean las más adecuadas.

Por otro lado, el enojo mantenido puede ser resultado de la frustración, bien se deba ésta a no conseguir lo que se desea o a no aceptar que esta consecución pueda no producirse (lo que se conoce como baja tolerancia a la frustración). En última instancia, producirá una disminución de la autoestima.

Además, esta emoción produce síntomas físicos tales como: dolor de cabeza, estreñimiento, distensión y dolor abdominal, dolor en hipocondrios, mareos, temblor, patologías oculares,... que corresponden a lo que en Medicina Tradicional China, se denomina bloqueo o estancamiento de Qi de Hígado.

ESENCIAS FLORALES QUE PUEDEN AYUDARNOS A LIBERAR EL ENOJO Y SENTIRNOS MEJOR CON NOSOTR@S MISM@S
  • Acebo: equilibra emociones de ira, celos, enojo, la sospecha y el deseo de venganza. El Acebo no calla lo que siente, mostrándolo a l@s demás sin reparo (si tiene que gritar, lo hace). Ayuda a desarrollar un mayor amor hacia nosotr@s y, por tanto, hacia l@s demás, eliminando la sensación de que el mundo es un lugar dañino y que somos la diana en la que otras personas lanzarán sus dardos.
  • Vid: para aquellas personas que tienen tanta autoridad interna, que deriva en un despotismo tal que, sin siquiera pronunciar palabra, l@s demás ya saben lo que deben o no hacer. Se ha convertido en "líder" a partir de controlarles mediante la coacción y el miedo.
  • Sauce: cuando la persona se siente objeto de las injusticias que ocurren en el mundo sin responsabilizarse de su situación. Continuamente expresa su queja por las circunstancias pero no hace nada por cambiarlas. Esta persona se muestra amargada y contagia a l@s demás.
  • Achicoria: como ya he comentado, la persona enojada trata de proteger a su niñ@ interior y esta esencia ayuda a superar la sensación de abandono  (y el miedo al rechazo) que ese pequeñ@ puede sentir aún habiéndose llevado a cabo las estrategias mencionadas.
  • Violeta de agua: se trata de aquella persona que, de manera voluntaria, se aísla del resto, privándose del enriquecimiento que suponen las relaciones sociales. Para ello, se autoconvence de que no les necesita y que, por tanto, es autosuficiente.

jueves, 22 de febrero de 2018

KIT PREMIUM DE ACEITES ESENCIALES PUROS Y DE GRADO TERAPÉUTICO

Hoy os hablo del botiquín de aceites esenciales de Young Living que no os debe faltar. Espero que os guste.

https://youtu.be/MDmg_9Uvfao

Para mayor información, puedes contactarme en el 644 168 490.

Gracias.

Susana Díaz Paniagua.

martes, 20 de febrero de 2018

VERGÜENZA Y FLORES DE BACH

Uno de los aspectos que me resultan de mayor interés en la terapia floral consiste en dilucidar, en un caso tratado, la prioridad de las distintas emociones.
A menudo, la persona aparece con un mare-magnum que le dificulta la clara expresión de lo que le ocurre; otras, en cambio, relata las circunstancias en las que se encuentra esperando ser comprendida por su interlocutor, pero las emociones no se inventan ni se atribuyen; han de ser de propia creación y expresión de la persona que las experimenta.


En este caso, he elegido la vergüenza como emoción central para ir desgranando posibles consecuencias de ella misma.
Imaginemos una persona que siente vergüenza muy frecuentemente, siendo ésta una emoción muy presente en su vida, la cual condiciona la mayoría de acciones que realiza y decisiones que toma. Podemos preguntarnos por qué siente vergüenza, y algunas posibilidades pueden ser:

  • No fue una persona deseada por sus padres. 
  • Le comparaban con otras personas y, a menudo, quedaba en desventaja.
  • Se sintió rechazad@.
  • No se sintió querid@.
  • Alguna mala actuación por su parte fue reprendida en público con la burla del mismo.
  • Y, así, todas las que se nos ocurran.
Pero lo que está claro es que una persona que se siente avergonzada, no se creerá merecedora de cosas buenas y, si las disfruta, posteriormente se sentirá culpable.

El sentimiento de vergüenza mantenido conlleva otras actitudes, emociones y consecuencias, como son:
  • El autosabotaje: al no creerse merecedora de cosas buenas, la persona avergonzada "boicoteará" todo aquello que sea positivo y beneficioso para su vida, lo cual puede tener, como una de sus consecuencias, el lamento, la queja, y el sentimiento de que la vida es injusta con ella.
  • Miedo al abandono: al haber vivido el rechazo, su temor a quedarse sol@ es muy intenso. No quiero decir que sea la única razón, pero haberse sentido rechazad@ por alguno de los progenitores, puede haber influido en este sentimiento. 
  • Sumisión: puede llegar a producirse para ser aceptad@ por las demás personas. El riesgo de adoptar esta actitud reside en una pérdida de conexión con la voluntad personal, con los propios deseos y un acúmulo de rabia.
  • Ira: el dolor emocional del rechazo produce, cuanto menos, esta emoción debida al dolor emocional que supone.
  • Soledad: tanto si la persona es rechazada como si interioriza este sentimiento, el resultado puede ser la soledad o elegir esta circunstancia para evitar una nueva exclusión.
  • Introversión: de una manera lógica, este es un mecanismo de defensa cuando una persona siente vergüenza, ya que el rechazo y la crítica hacen que evite la exposición en público.
  • Culpa: sentirse rechazad@ puede producir en la persona un profundo sentimiento de culpa que, en última instancia, refleja el sentirse indign@ por ocupar un lugar en el mundo. Por tanto, se trata de una emoción que puede tornarse en autodestructiva.
  • Adicciones: otro mecanismo de defensa para hacernos olvidar en sufrimiento consiste en "entregarse" al consumo de sustancias tóxicas, comida en cantidades ingentes o insuficientes (bulimia o anorexia), etc. que suponen una forma de castigo hacia un@ mism@.
  • Fracaso: ante el temor a ser ridiculizada en público, la persona avergonzada no realizará intentos, lo cual le llevará a la frustración y a la creación de una zona de confort de la que le resultará complicado salir.
Aunque la cosa no queda aquí, ya que, la persona avergonzada pronto aprenderá a distinguir los ambientes en los que puede expresar la rabia y en los que no. A menudo, este entorno suele ser el íntimo, formado por su propia familia, su pareja o, incluso sus hij@s.

FLORES DE BACH PARA EL SENTIMIENTO DE VERGÜENZA
  • Manzano: para el sentimiento de suciedad, ya sea ésta interna o externa.
  • Centaury: para el excesivo deseo de agradar a l@s demás.
  • Larch: cuando el miedo al fracaso hace que ni siquiera se intente.
  • Agrimonia: cuando, bajo la "careta" alegre, se encuentra la tristeza y la ira.
  • Willow: cuando la persona se siente víctima de las circunstancias, y piensa que tiene mala suerte.
  • Violeta de agua: cuando la persona se aísla voluntariamente.
  • Achicoria: para el sentimiento de abandono y el deseo de atención.
  • Mímulo: para el miedo.