viernes, 1 de marzo de 2013
ARTÍCULOS
-Marzo 2013: artículo sobre Oligoelementos en embarazo, lactancia y pediatría, publicado en la revista Natural en las páginas 94-95. Espero que lo disfrutéis.
http://es.calameo.com/read/00157283590be793f3cd9
CONFERENCIAS
Periódicamente, imparto conferencias y talleres sobre determinados aspectos relacionados con la medicina natural. A continuación, indico las celebradas hasta este momento, o programadas para próximas fechas:
-30 de noviembre de 2012: Oligoelementos en embarazo, lactancia y pediatría
Centro Oh! La Luna (Alcorcón)
-1 de febrero de 2013: Oligoelementos en embarazo, lactancia y pediatría
Centro José Saramago (Leganés)
-1 de marzo de 2013: Oligoelementos en climaterio, menopausia y patologías asociadas
Centro Shiva & Luna (Leganés)
-15 de marzo de 2013: Menopausia Saludable: hábitos, alimentación y suplementos naturales
Centro Shiva & Luna (Leganés)
-9 de febrero de 2014: Oligoelementos en embarazo, lactancia y pediatría
Casa de la Cultura de Parla (Organiza Parlacta)
-30 de noviembre de 2012: Oligoelementos en embarazo, lactancia y pediatría
Centro Oh! La Luna (Alcorcón)
-1 de febrero de 2013: Oligoelementos en embarazo, lactancia y pediatría
Centro José Saramago (Leganés)
-1 de marzo de 2013: Oligoelementos en climaterio, menopausia y patologías asociadas
Centro Shiva & Luna (Leganés)
-15 de marzo de 2013: Menopausia Saludable: hábitos, alimentación y suplementos naturales
Centro Shiva & Luna (Leganés)
-9 de febrero de 2014: Oligoelementos en embarazo, lactancia y pediatría
Casa de la Cultura de Parla (Organiza Parlacta)
LA LECHE DE VACA
Tradicionalmente, se ha considerado la leche de vaca como uno de los alimentos más completos, por su aporte de proteínas, grasas y, fundamentalmente, de calcio. No obstante, cada vez son más numerosos los casos en los que alguna persona, independientemente de su edad, no la tolera o, lo que es lo mismo, presenta intolerancia a la lactosa.
Pues bien, este problema, que parece ser una responsabilidad exclusiva de la persona, como si su organismo tuviese un "defecto" que le impide llevar a cabo la asimilación de este azúcar (formado por una molécula de glucosa y otra de galactosa), es algo NORMAL, ya que nuestro sistema digestivo no está diseñado para realizar dicha asimilación, y menos aún para ser alimentado con la leche de una especie distinta a la nuestra.
Si contemplamos la naturaleza, veremos que ningún animal continúa tomando leche más allá de su período natural de lactancia; únicamente es el hombre quien la toma hasta que fenece.
El hecho de que sea un alimento rico en calcio, no la convierte en alimento ideal. De hecho, existen muchos otros alimentos que contienen este mineral en la misma cantidad o, incluso, superior (soja, frutos secos, pescados, etc.) pero, ha sido tal la difusión de las bondades de la leche que, si no se toma, se acaba creyendo que la desmineralización orgánica va a tener lugar inevitablemente. Y ésto no es así.
Está demostrado que, a mayor ingesta de un mineral, no tiene por qué producirse mayor acumulación (ni asimilación del mismo). Ésto también ocurre con el Hierro. En cualquier caso, no es lo mismo el valor de calcio en sangre que en hueso, pudiendo ser correcto en el primer caso y deficitario en el segundo.
Además, el calcio, para ser asimilable, tiene que presentarse en formas biodisponibles; es decir, compatibles con el propio organismo y, además, ha de ir asociado a otras vitaminas y minerales, como la vitamina D, o el magnesio, para que su absorción pueda llevarse a cabo. No ocurre así con el resto de lácteos (yogures y quesos), puesto que el proceso de elaboración por el que han pasado, facilita su asimilación, aunque hay personas que tampoco los toleran de esta forma.
Pero, volviendo a la intolerancia, he de decir que, a medida que crecemos, vamos perdiendo una enzima que es la encargada de degradar la lactosa en sus moléculas esenciales; por tanto, la intolerancia es algo natural y no patológico.
En el caso de la leche materna, considerada por algunos como oro puro, no cabe la comparación. Aunque, es cierto que l@s niñ@s se crían igual con biberón, las madres que hemos dado el pecho (y hemos optado por la lactancia prolongada) a nuestros hijos, sabemos que ésto no es del todo cierto. Ambas leches difieren bastante en nutrientes y, aunque la de vaca contiene calcio en mucha mayor cantidad, no es tan asimilable como el de la leche materna, por lo que hay niñ@s que, tomando leche animal, presentan carencia de este mineral. Por otro lado, aunque no es el tema que nos ocupa, el vínculo que se crea con la lactancia materna es inigualable cuando se opta por el biberón.
En otro orden de cosas, comentar que muchas de las enfermedades más comunes (artritis, artrosis, muchas enfermedades autoinmunes, osteoporosis, etc.) se producen por un exceso de acidificación en el organismo, y la leche es uno de los alimentos que más acidifican. Por tanto, no es difícil deducir que, cuando se recomienda leche (y, aún más, enriquecida) a la llegada de la menopausia por la pérdida de minerales que se produce en esta etapa vital, ésta situación se está agravando aún más con la supuesta solución adoptada.
Y, por último, comentar que, los lácteos, en general, producen un aumento de mucosidad, por lo que se convierten en el primer grupo de alimentos a eliminar en casos de resfriados, flemas y aumento de la mucosidad, obteniéndose resultados evidentes con esta simple medida.
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