domingo, 7 de agosto de 2016

SALUD

La salud, desde la perspectiva natural o naturista, se concibe como la interrelación de varios aspectos o elementos que nos influyen creando, de este modo, un concepto holístico o, lo que es lo mismo, que contempla a la persona desde su completud y no como producto de compartimentos que actúan de manera aislada.


Como muestra el diagrama que he elaborado, el equilibrio nos llevaría a la salud mediante la convivencia armónica y complementaria de los diferentes ámbitos que pueden conformar mi vida. Entre ellos, cito los siguientes:

1. Las relaciones: el modo en que me comunico con los diferentes entornos que me rodean va a influir sobremanera en mi de diferentes formas: refutando o confirmando mis opiniones, ampliando mi visión de las cosas y situaciones, riéndome, debatiendo, adquiriendo habilidades sociales, aprendiendo a expresarme de forma asertiva,...

2. La ocupación: referida no sólo a la forma en que me gano la vida (trabajo o sustento económico), sino en qué empleo mi tiempo desocupado, si tengo hobbies, ayudo a otras personas, etc.
En ocasiones, más que ocupaciones, tenemos pre-ocupaciones, referidas a una excesiva actividad mental de pensamientos repetitivos que nos llevan al pasado o al futuro y nos alejan del momento presente.

3. La Nutrición: he elegido este concepto para ampliar la importancia de la asimilación de nutrientes no sólo a nivel orgánico y celular, sino también afectivo.
Sentirse querid@, respetad@, amad@ y reconocid@ es algo fundamental para alcanzar nuestros objetivos, para sentirnos parte de este mundo y no ajen@s a él, y para crear relaciones sanas que nos ayuden a crecer y desarrollarnos y supongan un soporte cuando las circunstancias vitales se vuelvan adversas.

4. Las emociones: qué decir de las emociones. Aquellas que no son expresadas, lo hacen a través del cuerpo a través de dolores de todo tipo y, actualmente, a través de estados de ansiedad, que son el grito de las emociones para ser escuchadas. No es casualidad, además, que España encabece la lista de las personas consumidoras de ansiolíticos ya que, cuando algo tan natural como una emoción, se niega, el resultado es un estallido de forma inadecuada e incontrolable.

5. El trabajo: si el trabajo que desempeño me satisface o si mi situación laboral es intensa, estresante o agobiante; si deseo cambiar de ocupación, si tengo cargas familiares que me impiden tener una fluidez económica,..
Todos estos factores (y otros) influyen, igualmente, en nuestro estado de salud. No es de extrañar que una persona que desempeñe una función intelectual intensa, someta a su segundo cerebro (el aparato digestivo) al mismo estrés y, por tanto, pueda desarrollar un colon irritable, una gastritis, etc.

6. Mente: hemos dado un mayor poder a la mente que a nuestras emociones, la cual ha intentado controlar y anular estas últimas. La mente nos libera pero también nos encadena, crea una imagen de cada un@ de nosotr@s, nos hace sentir estrellas y arena en pocos minutos, y nos llena de prejuicios y temores si no sabemos dialogar con ella.
Al igual que es necesario relacionarse de forma inteligente con las emociones, también es imprescindible hacerlo con nuestros pensamientos, ya que su efecto en las personas no pasa desapercibido.

7. Alma: pocas veces se habla del alma y, cuando se hace, a menudo es para relacionarlo con la muerte, como ese hálito que sale del cuerpo en la última exhalación que supone el acceso a un nuevo plano, invisible a los ojos humanos.
Pero el alma enferma antes que el cuerpo. Cuando los síntomas se manifiestan en éste, llevan tiempo azotando al alma sin que, en ocasiones, seamos conscientes de ello.
Por eso, tener una vida espiritual (como cada cual entienda este concepto), nos ayuda a hallar la paz y, con ello, a alimentar nuestra alma.

8. Sentido: resulta interesante encontrar el sentido de nuestra existencia por varias razones pero, especialmente, para evitar caer en el complejo de víctima que nos lleva a culpar a todo de nuestra buena o mala suerte en lugar de hacernos artífices de la misma.
Cuando encontramos el sentido de nuestra vida, todo adquiere una importancia distinta, incluso comenzamos a relativizar aspectos que, anteriormente, se habían visto como más cruciales.

Y, para lograr el equilibrio propuesto, ofrezco las siguientes terapias:
  • Naturopatía: más que una terapia en sí misma, la considero una guía de forma de vida sana y natural, puesto que orienta acerca de los alimentos más adecuados para cada persona, la utilización de las plantas medicinales, la suplementación natural (vitaminas, minerales, oligoelementos,...), la aromaterapia, etc.
  • Homeopatía: es la formulación de sustancias homeopatizadas (diluidas infinitesimalmente) y de origen mineral, animal o vegetal para, de ese modo, tratar los síntomas que, sin diluir, producirían. De este modo, la homeopatía trataría a cada persona en particular en función de los síntomas que presente y no de la enfermedad que tenga diagnosticada basándose en que existen enfermos y no enfermedades.
  • Reflexología: se trata de una técnica antigua basada en el tratamiento de los desórdenes orgánicos a través de su reflejo o correspondencia en la planta del pie (también puede hacerse en la mano o en el rostro). La reflexología actúa activando la FUERZA VITAL o poder autocurativo del organismo y, por, tanto, la energía de la persona. Además, para su aplicación, se utilizan aceites esenciales que refuerzan y complementan el tratamiento.
  • Aromaterapia: es la aplicación de los aceites esenciales puros y de Grado Terapéutico con fines de restablecer y mejorar la salud. Actúan a nivel físico, mental, emocional e, incluso, espiritual. Los que utilizo son de muy alta calidad y pueden aplicarse de diversas formas:
                     -Inhalados.
                     -Ingeridos.
                     -Por vía tópica.
                     -En difusor.
                     -A través de masaje gotas de lluvia o reflexología.

  • Masaje metamórfico: se trata de unas suaves caricias a lo largo de la etapa de gestación de la persona que lo recibe y que se halla reflejada en el pie (también en la mano y en la cabeza). Puede considerarse un viaje en el tiempo hacia esa etapa gestacional. Sirve para liberar todas aquellas tensiones que, en forma de miedos, sobre todo, nuestra madre nos pudo transmitir durante nuestro propio embarazo y que, posteriormente, nos han podido condicionar por, ejemplo, a la hora de tomar decisiones o iniciativas, terminar lo que empezamos, la sociabilidad, la introversión, etc.

  • Reiki: consiste en la transmisión de energía universal de una persona a otra a través de sus manos. Equilibra y, por tanto, mejora nuestra calidad de vida, potencia los pensamientos positivos, aporta paz mental y de espíritu, y contribuye a mejorar y fortalecer nuestro sistema inmunológico. Aunque ayuda a aliviar los efectos adversos de algunas enfermedades y medicamentos, no es necesario encontrarse enferm@ para recibir una sesión, ya que equilibrando la energía nos sentimos mejor y somos menos proclives a enfermar.
  • Acupuntura: la Medicina Tradicional China contempla la enfermedad como bloqueos energéticos e invasión de factores patógenos como el viento, el calor o la humedad. La acupuntura favorece el flujo de energía a través del tratamiento de los puntos acupunturales localizados en los diferentes canales o meridianos. Estos puntos pueden tratarse con agujas, moxas, dedos, ventosas, etc. Igualmente, la auriculoterapia constituye una rama de la acupuntura basada en la estimulación de puntos reflejados en la oreja pertenecientes a los diferentes órganos y sistemas.
  • Terapia Sacro-craneal: se trata de la observación y acompañamiento del movimiento de los diferentes huesos que integran el cráneo, así como del sacro para liberar todas las tensiones producidas en el canal medular y que pueden estar afectando a cualquiera de nuestros órganos y sistemas produciendo dolores de cabeza, sinusitis, molestias digestivas o interferencias en nuestra visión, audición, concentración, reproducción, etc.
  • Flores de Bach: son esencias florales que ayudan a equilibrar las emociones mediante la toma de consciencia de su origen y la promoción del cambio hacia el desarrollo de la cualidad contraria. Carecen de efectos secundarios y son ideales para todos los públicos, constituyendo una alternativa muy eficaz en el caso de los niñ@s pequeñ@s a los que no deseemos medicar. Están reconocidas por la OMS.

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